El Premio Nacional de Literatura para José Miguel Varas

Semblanza.

Me quedo con su narrativa de ironía transparente, de afectos suaves, mínimos, a ratos tímidos como somos nosotros. Me quedo, además, con este escritor comprometido con las causas sociales, con la vida real y ficticia de sus personajes.



 

Gonzalo Rovira

Dar opiniones sobre literatura en un medio literario pequeño como el chileno siempre es un desafío mayor. Hace años, cuando escribía artículos sobre ciencias sociales para el extinto diario "La Época", Mariano Aguirre -a cargo del suplemento- me solicitaba con la tremenda urgencia y convicción que ponía en sus palabras, que lo hiciera sobre literatura, de lo que francamente me corría. Pero tiempo atrás leí con preocupación la lista de un suplemento literario para el premio mayor de la literatura nacional. Mi inquietud iba más que por el orden de los nombres, por quienes no estaban... y por nuestra morosidad en reconocer lo que tenemos.

En estos días se publicó un pequeño libro de cuentos de José Miguel Varas ("El seductor", LOM Ediciones, 2006), que no hace más que ratificar mi convicción de que a él le debe ser otorgado el premio nacional. Varas es el mayor cuentista que tenemos y uno de nuestros mejores novelistas. Su profundidad, calidez y fina ironía forman parte de la historia literaria criolla. Sólo él puede vestirse de personaje de sus cuentos y ser efectivamente él mismo. Es importante reconocer otros nombres que dan cuenta de las diversas dimensiones del premio nacional. Isabel Allende ha sido un valioso aporte a la difusión de la lectura y de nuestra literatura en el mundo: éste no es un mérito menor y ya lo querría cualquier otro. También, comparto con agrado el nombre de Germán Marín en la selección por figurar entre mis autores preferidos, con un sentido profundo de qué es una novela. Comparto otros también, pero sin duda el mayor, por la totalidad de su obra, es el de José Miguel Varas. Es bueno acortar el plazo de entrega de los premios y hacer un reconocimiento justo a todos quienes lo merecen. Esto me incomoda sobre todo por la falta en esas listas de grandes escritoras (es) de generaciones más jóvenes. Por ejemplo, entre los que se han dado, no he visto el de Gonzalo Contreras, y yo creo que debe estar. No digo que pueda competir con la importancia de Varas, pero debió estar.

Éste no es un artículo de crítica literaria propiamente tal (aunque es probable que falte un suplemento como aquel dirigido alguna vez por Aguirre), pero me parece necesario un análisis más riguroso del narrador en los cuentos de Varas. Varios han entregado opiniones al respecto y creo que se han quedado más en su singularidad -en su particular humor- y no han explorado el rol en relación con el mundo que no presenta. En todo caso, no es mi intención profundizar los argumentos que hacen de Varas el gran escritor que es, cosa que en general tampoco hacen quienes propusieron a la docena de nombres conocidos; ni menoscabar la excelente producción literaria de los últimos años. Quiero defender con argumentos generales y conocidos los méritos de este gran escritor.

En los cuentos recién publicados de nuevo lo vemos insistiendo en sus personajes sin armadura, naturales. Actores sencillos y profundos al mismo tiempo, llenos de convicciones y muchas veces con esa claridad que recuerda lo de que "La punta del pie del rústico -como se dio cuenta tempranamente Hamlet- llega tan cerca del talón del cortesano que le desuella los sabañones". Ellos hacen la y las historias. Me quedo con su narrativa de ironía transparente, de afectos suaves, mínimos, a ratos tímidos como somos nosotros. Me quedo, además, con este escritor comprometido con las causas sociales, con la vida real y ficticia de sus personajes. Y creo que después de darle el premio quedaremos en deuda con su gran generosidad como periodista, escritor e intelectual, un maestro de muchas generaciones.

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