
Comenta: Luis Ossa Gajardo.
De la fecunda pluma de María Luisa García Tello ha surgido un nuevo texto lírico: "Los sonidos del silencio", cuya presentación ilustrada se llevó a efecto recientemente en el salón de eventos del Palacio Carrasco, a la que tuvimos el agrado de asistir. En un evidente tono de añoranzas y con gran riqueza de imborrables estampas de su niñez surgen estos versos desde el sereno remanso de la intimidad recóndita de su ser, cuyo núcleo esencial de creatividad y gracia lírica se basa principalmente en las nostálgicas ondas de su propia existencia.
Nostalgia, sentimiento que intensamente se agita y arde en nuestras entrañas y en la cósmica memoria del corazón, profundamente dolorosa o intensamente iluminada por el arco de luz que inunda el alma de un inefable gozo interior.
La nostalgia de María Luisa García Tello impulsa el puño instintivo de su creatividad, fuente de encendida inspiración, para verter el rojo latido de los recuerdos en resonancias claras y emotivas, en vocablos sencillos y transparentes. Precisamente por su sencillez y delicadeza de espíritu, conocíamos con anterioridad el trazo estilístico de la autora que, con destreza descriptiva y hondo significado humanístico-social, nos entrega con radiante vitalidad y dignificante óptica, semblanzas de los diferentes oficios que componen el maravilloso engranaje de esta humanidad.
Lentamente recorre por sus venas y en lo íntimo de su alma el hogar de la infancia; aquella atmósfera cálida y transparente, con la marcada presencia de sus padres y hermanos. Sumergida en el nostálgico y entrañable recuerdo va al encuentro de su padre-el hombre humanista y noble médico cirujano- que con sus cálidas manos la cobija y acaricia bajo la quietud de la tarde que la vio crecer entre el peumo y la magnolia, la buganvillia y el jazmín:/curó mis heridas, / acarició mis cabellos/cuidó mi vida. /
La ternura de su madre también se hace presente con la mirada de sus profundos ojos azules, que supo cubrir el mundo de su infancia y los delicados sueños de la juventud: / "Al mirar mis ojos al espejo/ veo los de ella dentro de los míos/ que me miran sereno y me dicen: / "Estoy contigo"/ Y dentro de la arquitectura de otro poema evidencia líricamente el anhelo de reposar junto a su madre al término de la senda de todo viviente: / Cuando muera/ madre/ descansaré contigo,/ adonde tú reposas/ Y finaliza el poema con el siguiente verso: /" y te diré de nuevo/ cuánto te quise, / cuanto aún te amo." /
A través de un adamantino puente, María Luisa García Tello logra unir la voz del antaño y la dulce melodía del presente, el rosal de primavera y la sombra del camino. Es así que, sostenida por una íntima ternura, estampa sobre la blanca hoja de papel su entrañable amor por los nietos, la tierna rama de la sangre que rejuvenece y perfuma la tarde serena de la abuela. De este modo escribe para uno de sus nietos, a Pablo "su pequeño camarada":/ "Aunque casi un siglo/ a los nos separaba, / nos divertíamos yo y mi camarada. / Un delgado hilo/ de amor, / que nos unía, / el que a mí y a él nos divertía. / ¿Dónde estás ahora/ mi pequeño camarada?/ ¿Qué juegos alegran tus días?/ ¿Qué luces iluminan tu mirada?/ Yo siempre te espero, / mi amado camarada."/
En un mundo cada vez menos reflexivo, superficial y confuso donde los pies corren siempre presurosos, sin detenerse a pulsar siquiera por un instante, las cuerdas de la meditación en su mínima nota, donde el hombre no se detiene para encontrarse consigo mismo y, en su terrestre y breve existencia es confundido en los difíciles caminos del pensamiento y en el hálito de su propio espíritu, el poeta sabe maravillarse frente al vuelo y el trino de los pájaros y observa como se abre la pequeña flor por la mañana, también sabe detenerse en la región urbana. La poeta María Luisa García Tello, en un encuentro inesperado en la ciudad de New York, pulsó un mundo de abismante contraste, pues supo capturar en el preciso instante con el sólido vigor de su pluma aquellos hermosos versos que por su visión vitalizadora y humanista, aún nos impacta: / "Por las calles / de New York, / del aeropuerto/ al hotel/ arrastro mi maleta. / Inocente/ miro/ los rascacielos/ de esa ciudad asombrosa/ que toca el cielo. / Más, ¿qué sucede?/ Tropiezo. / Una niña/ rubia/ está en el suelo, / Abandonada. / New York./ El cielo./ El suelo./ ¡Qué desconsuelo!" / .
"Vida, Infancia, Familia, Amor, Naturaleza, Ciudades y Otros poemas" constituyen los nueve pórticos que nos permiten entrada a la intimidad literaria de la poeta Viñamarina María Luisa García Tello en este su nuevo libro poético: "Los sonidos del silencio" que con una visión de fraternidad nos confía en su voz sencilla la hondura de sus íntimos sentimientos.
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Quilpué, 6 de diciembre de 2005.-