Una gota de rocío.

Pedro Ubiergo B.
Del alambique de la noche,
te desprendes cristalina
y al posarte en una hoja,
es tu alma la que mira
al entorno de la brisa
que al otoño se perfila.
Tú vacilas como lágrima
que se escurre en la mejilla.
A los rayos incipientes
de un sol palidecido,
se iluminan tus pupilas,
como mirada de niño
y te veo descolgada,
casi al borde del abismo,
para ti no existe vértigo,
ni te incumbe el precipicio.
Tú le has dado a la mañana
un aroma fresco y fino,
como alfombra de las horas
donde planean los trinos,
donde se recrea el alma
con los sueños que se han ido...
y a mis pestañas se asoma,
una gota de rocío.