PROFUNDO
por Pablo Tello.
El papel se arrugó en la palma de su mano, la súbita transpiración nerviosa lo humedeció obligando a su portador a dejarlo en su escritorio y extenderlo nuevamente. Sus ojos somnolientos veían la confirmación oficial por correo normal del mail que había visto minutos antes. Se destacaba nítidamente con letras rojas las palabras "seleccionado y aceptado" para continuar después con la frase "Proyecto Viaje Profundo" Henry Thomas se sentó nervioso ante la pantalla del PC, y no podía dar crédito a lo que veía pese a que tenía la ratificación por escrito del Estado Espacial. Pensaba en las diferencias que habían surgido entre ese poder y el Estado Terrestre, las discrepancias y las duras recriminaciones planteadas por el Estado Terrestre y su homólogo Espacial. Entre los argumentos incluía hasta de un "asesinato oficial" y "muerte en vida" de un ciudadano modelo como era él catalogado.
Su corazón exultante por una parte ansiaba lo que estaba viviendo, su rigor científico ya trabajaba en los detalles del viaje y comenzaba rápidamente a planificar sus nuevos eventos. Pero su alma se apretaba al saber del impacto que este viaje causaría a sus seres queridos, su novia, sus padres y hermanos y por sobre todo por su hijo, oculto y no declarado a los Estados Terrestres y Espaciales para poder ser seleccionado, pues era requisito absoluto No Ser Padre de Familia, ni tener vínculos genéticos y de responsabilidad con descendientes alguno.
De verdad sus emociones eran tan grandes como una ola que deshace el granito de algún contrafuerte o pilón de algún muelle costero.
¡¡El era el viajero por excelencia! Era el líder del proyecto Viaje Profundo!!, no se lo creía. Nunca su corazón había estado tan pletórico y nunca se sintió más pequeño, más mínimo ante lo inmenso, lo vasto y lo señero de este viaje y lo que representaba. ¡Sería cómo Colón!, ¡como Vespucio! o quizás más. Sólo que en este caso no tocaría puerto, solo viajaría eternamente,…. quizás hasta conocería a Dios.
Thomas cavilaba profundamente sobre estas reflexiones cuando el
timbre de su puerta sonó destemplado, casi insultante en relación con su momento de vida presente.
Abrió la puerta de sopetón y vio una serie de destellos que lo enceguecieron, flashes de cámaras fotográficas, potentes luces, relámpagos hirientes y un enjambre de periodistas que lo acosaba. Un ambiente húmedo y mojado se apoderó de inmediato del hall de su casa, pues afuera llovía con un fuerte viento y las gotas como camuflados reporteros coparon la calidez de su casa.
¡Sr. Thomas! ¿supo de su selección? … preguntaban algunos.
¡Sr. Thomas! ¿cómo lo va a hacer?, ¿va a dejar algún testamento?, … insistían otros.
¡Sr.!, ¿su novia ya lo sabe?, ¿y sus padres? – impelía el otro.
-¡Este! … ¡miren!, ¡a ver atención acá! – gritó como enajenado el reciente seleccionado.
Henry Thomas, era alto y desgarbado pero a la ver muy sólido físicamente, lo que sirvió junto a su vozarrón para imponerse a la masa bullante de preguntas e inquisiciones.
¡Alto el fuego! – Gritó añadiendo,- ¿cómo lo supieron tan rápido, si me acabo de enterar?
Un reportero bajo y rechoncho pero de mirada vivaz le respondió mientras se asombraba de la candidez e inocencia de su entrevistado.
¡Sr Thomas!,… en el momento actual, su notificación y la nuestra fue casi paralela, con la salvedad que nosotros lo supimos media hora antes…. Recuerde usted que la pugna entre el Estado Espacial y Terrestre es tan fuerte que tratan de tener los aliados más poderosos, como por ejemplo, la prensa ¿ve usted? – concluyó el regordete reportero orgulloso de su ventaja mediática.
El futuro viajero inspiró profundamente, los miró e invitó.
¡Señores! – dijo - ¡entren y tomen asiento con calma!, ¡y por favor dejen los paraguas afuera! – concluyó con una resignada voz.
¡Sr. Thomas!, preguntó uno ya acomodado pero aún mojado periodista …. ¿el viaje?, ¿usted va a ver algo? … ¿cómo será? …. por favor explique usted.
Thomas respondió casi didácticamente.
Bueno …., lo primero, la nave será lanzada desde la base geoestacionaria que está sobre el Ecuador, o sea la estación Tsiolkovski.
-¿Por qué de ahí y no desde la tierra?, pregunto uno
Uno porque es más económico, dos porque no tendremos resistencia de atmósfera y no gastaremos casi combustible en impulsarnos.
-¿va a llegar allá por medio del ascensor espacial?, preguntó otro.
Sí, subiremos 30.000 kilómetros a través de este ingenio.
-¿sabía usted, que va a ser la primera vez que se va a ser oficialmente? continuó otro.
Estoy claro en eso – contestó – y anticipándome a su próxima pregunta, no, no tengo temor y sí, si es un orgullo ocuparlo. ¿ven como hago su trabajo señores? – concluyó jocosamente Thomas.
Una risotada general inundó el ahora un poco más cálido hall de su casa ya más temperado por la gran cantidad de gente presente. El vapor expelido por los cuerpos apretujados, más los trazos de luz de las cámaras que atravesaban pequeños vahos etéreas de nubecillas húmedas indolentes, creaban un ambiente surrealista casi mítico.
Un transpirado periodista hizo la pregunta más descarnada de la jornada.
-¡Sr. Thomas!, ¿usted nunca volverá?, ¿verdad?
Los ojos de Henri se dilataron, su cuerpo se revolvió algo incómodo en su asiento, miró al reportero y respondió pesadamente….
¡Nó! …. No volveré – respondió lacónico.
-¿cree usted que el viaje vale la pena, cómo para morir encerrado en una lata?, porque tengo entendido que usted ya no volverá a aterrizar en ningún planeta, ¿o no? – agregó un tercer periodista.
Mire, ¡el viaje si vale la pena!, respondió medio amostazado el futuro astronauta - ¡y aún más! Ojalá pudiera vivir 1.000 años para relatarle a ustedes, señores periodistas, lo que estoy viviendo, lo que percibo, lo que siento, ¡en fin!, participarle a la humanidad entera de mis descubrimientos, y mis visiones, así que …. nuevamente le digo ¡el viaje si vale la pena!.
-¡Sr. Thomas! – comenzó a preguntar otro cuando fue interrumpido por el entrevistado.
-¡Piensen y vean ustedes!, que esta aventura, ¡si!, ¡así lo llamo yo, no un viaje! Nos representará un salto gigantesco de unos 100 años de conocimientos, avances y tecnologías nuevas…. así que mediten ustedes.. ¡¡100 años!!
La masa humana que repletaba la vivienda emitió una serie de murmullos inentendibles, pero en un momento se escuchó claramente -¿y para qué apurarse?
Henry lo miró sonriente esta vez y respondió – mire usted…. La ciencia no se apura, ella está ahí presente, ¡esperando a ser descubierta!, ¿conoce usted el término SERENDIPIA?- repreguntó al periodista.
-¡No! – respondió gravemente éste.
Para su información, "Serendipia es la aptitud aparente para efectuar descubrimientos afortunados accidentalmente", ¿entiende usted? – concluyó Henry
¡No!, - replicó nuevamente un desacomodado periodista.
Henry tomó una actitud pedagógica explicándole y saboreando el momento.
Vea usted, la historia está repleta de descubrimientos accidentales, pero sin duda uno de los más famosos fue el descubrimiento de la Penicilina por el bacteriólogo escocés Alexander Fleming quien de manera casual vió que las secreciones del hongo Penicilium notatum destruían las colonias de estafilococos, responsables de las infecciones por las heridas.
¡Pero eso es suerte! , -contraatacó el reportero.
¡Quizás! – dijo Henry – pero la mente debe de estar preparada para reconocer el descubrimiento, así cómo también poseer la necesaria inspiración e imaginación para apreciar el nuevo fenómeno.
Es decir, ¡casi dotes de artistas en algún momento !, ¿ y el conocimiento? – le preguntaron.
¡Amigos míos! – Einstein afirmaba respecto a esto, que la imaginación es más importante que el conocimiento.
Volviendo al viaje en sí ¿cuándo parte usted? – interrogó un periodista al fondo de la sala.
-A partir de este momento en un año más, pero la preparación comienza ahora.
-¡Sr. Thomas!, ¿la ausencia de gravedad por tanto tiempo? ¿cómo lo van a hacer?
El entrevistado ya convertido a estas alturas en un profesor explicó pacientemente.
¡Mire!, dispondremos de residencias en rotación de manera que la fuerza centrífuga pegue a los tripulantes a las paredes exteriores de la nave al igual qué cuánto tenemos un balde de playa con agua de mar y lo giramos muy rápidamente y el líquido no cae.
-¿Dispondremos?, ¿dijo usted, dispondremos?, ¿acaso hay más tripulantes? – le inquirió una bella dama casi camuflada por los entrevistadores.
Henry, enmudeció enrojeciendo su cara, se dio cuanta que fue atrapado en la falta. Tartamudeando y sonriendo contestó.
¡Este! …. ¡no!, o sea ¡sí!, ¡ya ok! ¡me pescaron!, ¡pero esto no sale de aquí!, ¿estamos?.
Un falso, falsísimo…. ¡siiii Sr. Thomas!, recorrió el lugar.
-¿Cuántos tripulantes más? , -preguntó la masa.
Sólo dos más,- contestó – un hombre y una mujer joven.
-¿usted los conoce?
¡No!, sólo los conoceré al subir a la nave, nos entrenaremos por separado sin comunicación alguna.
-¿y el sexo?, ¿van a tener sexo?, ¿va a ser un trío? – preguntaron descarada y jocosamente.
¡Noo!, es decir ,¡sólo ellos!, ¡yo no! – respondió rojísimo como un tomate.
-¿acaso usted es gay? – repreguntaron.
Henry Thomas se puso lívido y contestó muy seriamente.
¡Miren!, ¡no soy gay!, de hecho yo…. -iba a comenzar a decir y explicar que tenía un hijo adulto, pero se dio cuenta de su tremendo error y concluyó – de hecho yo voy a ser intervenido genética y químicamente para eliminar mi lívido.
-O sea, usted ¿va ser el Padre?- dijo uno -o el ¿cura que los case? – dijo otro.
Una nueva risa general invadió el recinto, las caras exultantes y coléricas de los periodistas agotaron como un alud pesado la paciencia de Thomas.
¡¡Una afirmación o pregunta más de esa índole y se acabo la entrevista!! – gritó frenéticamente imponiéndose rudamente por sobre el colectivo presente en su casa.
Una gentil mano se alzó entre la muchedumbre, era la bella periodista que había consultado sobre el número de tripulantes.
Quizás por su belleza, o por ser la única dama presente fue que Henry le aceptó su intervención.
-¡Sr. Thomas!, ¡perdone usted!, pero ¿qué va a pasar si esa pareja tiene alguno o más niños?, ¿cómo van a crecer?, ¡sólo conocerán esa lata!, ¿es cierto que definitivamente no van a aterrizar en ninguna parte?, ¿dónde están los derechos de esos niños? …. ¡van a pasar su vida viajando y es muy posible que se relacionen entre ellos!, ¡entre hermanos!, ¿cómo se entiende esa aberración? o todo es en nombre de la ciencia según usted?
Henry Thomas, impactado por la crudeza de la pregunta miró a la periodista y respondió midiendo sus palabras.
Mire, señorita…. ¡perdón!, ¿cuál es su nombre? - ¡Sofía! – respondió ella abriendo sus enormes ojos pardos.
Escuche Sofía…., la verdad sea dicha que este viaje tiene ciertas características que lo hacen diferente. Primero, cuándo nosotros hayamos recorrido 25 años de viaje, ustedes periodistas, parientes y amigos ya no estarán aquí, pues para nosotros los viajeros 25 años, pero para la gente de la tierra …. 50.000 años.
Un murmullo de sorpresa e impresiones, recorrió la sala los comentarios fueron acalorados…. ¡no es posible! – decían algunos - ¡que locura! – agregaban otros.
-¿Pero acaso no viajarán a la velocidad de la luz ?, ¡como van a demorar cientos, miles de generaciones en viajar!, ¿ qué propósito tiene esta demencia? – prácticamente le gritaban.
¡Calma, calma! …. levantó la voy Henry.
Respecto a su pregunta, no vamos a viajar a la velocidad de la luz, sino que a un 99% de ella y además ustedes, deben considerar la teoría de la relatividad en la que los tiempos son diferentes para ustedes "terrestres" por así decirlo y para nosotros los viajeros. Cuándo nos vayamos acercando progresivamente a la velocidad de la luz, el tiempo se dilatará y habrá transcurrido menos tiempo para nosotros, pero no así para ustedes – terminó Henry.
Un nuevo murmullo surgió, ahora un poco más calmado pero no menos angustiado.
-¿Y los niños?, la consulta sigue vigente y sin respuesta – preguntó afirmando la bella Sofía.
Bueno – respondió ya algo agobiado el futuro viajero – vamos a usar Tele portación.
-¿Qué?, ¿cómo? – repreguntaron algunos.
Vamos a tele portar cuánticamente los átomos de algunas personas desde aquí en la tierra hacia nuestra nave mientras viajemos – dijo Thomas.
-¿Pero?, ¿y por qué no viajan así y asunto concluido? vociferaban los reporteros.
No es tan simple, pues debemos contar con una masa biológica inicialmente informe en la Estación de destino, es decir, nuestra nave. Vamos a transferir el copiado cuántico desde la tierra que encierra necesariamente el borrado original por lo tanto no hay clones por si se lo pregunta.
-¿Es instantáneo? – le inquirieron.
No, en absoluto es sumamente lento por lo que en un mes comienza el "borrado" de algunos voluntarios para que lleguen a su destino a una edad de 25 años app. para interactúen con los eventuales niños ya crecidos que pudiese tener la pareja en viaje.
-¿y el tiempo?, ¿no se dilata para ellos estando una parte en la tierra y otra transportándose? – preguntó el periodista regordete de el principio de la entrevista.
No lo sabemos – respondió seriamente Henry.
-¿Así de simple? – "no lo saben" – insistieron.
No, sólo lo hemos hecho en la tierra y en ambientes controlados. Y si me lo permite ya estoy cansado así que…. ¡la última pregunta por favor! – contestó el agotado entrevistado.
-¿Cómo se van a propulsar? ¿y qué combustible usaran? – pregunto el mismo reportero.
Por medio de impulsos sucesivos en periodos de aceleración 1º cortos y después mas largos, a través de varios motores de iones. Nuestro combustible lo obtendremos de la acumulación de neutrinos, provenientes desde el sol, capturados en la tierra y en las celdas colectores de la nave. Recuerden que los neutrinos son partículas que casi no tienen masa, pero su capacidad de aceleración es inmensa. Piensen ustedes que se originan en el núcleo del sol y sólo se demoran ¡5 segundos en llegar a la corteza exterior de este astro!,, afortunadamente ya poseemos la tecnología para atraparlos y convertirlos, así que ¡tenemos combustible para rato!
-¿Y cuándo se alejen del sol? – preguntó Sofía.
Usaremos otros astros – respondió sonriente Henry Thomas- ¡¡Bien!!, - exclamó finalmente.
¡Muchas Gracias por venir, pero esta entrevista ya ha durado demasiado!, ¡si Dios así lo quiere nos veremos en el despegue en un año más!
La masa de periodistas salió a un amanecer gris aún copado por los restos de lluvia, sus pasos en los charcos, el abrir y cerrar de puertas de vehículos que se ponían en marcha eran la sinfonía matutina de miles de interrogantes que aún resonaban en sus corazones.
Henry sentía la aceleración lenta, pero paulatina del ascensor espacial. Este ingenio humano estaba emplazado en el Ecuador y subía casi verticalmente fuera de la atmósfera.
Era un viaje de 30.000 kilómetros por un par de días pero muy seguro.
Hace un año ya que había dado la entrevista y aún recordaba sonriendo los efectos de sus respuestas en los periodistas. También frunció su ceño y cavilaba en relación con su despedida terrestre, sus padres, su novia lo pendiente que tenía con su hijo al tratar de explicarle de porque ocultó su existencia. Henry percibió que no fue una buena despedida y sentía gran dolor por eso. El pensó que tener un hijo científico cómo él produciría un entendimiento mayor.
¡En fin!, las lágrimas, los dolores y las angustias disfrazadas de alegría, ya quedaban atrás, el tenía la secreta esperanza de poder hablar más con su hijo en el viaje antes de alcanzar la velocidad de la luz ,pues ya sería muy esporádico y difícil comunicarse después por la dilatación del tiempo. Para esto tenía un par de años aún.
Sintió el frenazo brusco con que la vaina que lo transportaba a través del artilugio mecánico y llegó a su destino.
Vio la masa enorme del Puerto Espacial Tsiolkovski nombrado así en honor al visionario ruso que ingenió y soñó el ascensor espacial.
Sus múltiples figuras, torres, luces, plataformas se recortaban contra el negro cielo colmado de estrellas, y abajo un azul aterciopelado de la atmósfera terrestre. Henry miró la punta de sus pies que caminaban por un corredor de cristal que permitía el paso la luz terrícola, producida por los rayos solares que se reflejaban y confundían con la frontera negra y brumosa del fin de la atmósfera.
Su cuerpo trémulo avanzaba sintiendo la impresión de libertad más grande experimentada jamás ,sus pasos parecían flotar sobre la tierra y sólo sus brazos extendidos que tocaban el tubo de cristal por lo cual pasaba le daban cierta sensación de seguridad, ¿el resto?, sólo sensaciones magníficas de volver a ser polvo estelas.
Su ingreso a la estación orbital fue con sus ojos arrasados por lágrimas de emoción, el corredor mágico se transformó en una habitación enorme llena de personas, científicos, técnicos, etc. que le daban la bienvenida Upalmoteaban sus hombros. Mujeres que le besaban sus mejillas, apretones de manos y miradas cómplices que le nutrían con la fuerza que da el sentido de lo desconocido y lo venturoso por venir.
Su caminar se hizo pausado hacia la plataforma de construcción más próxima, ahora ya transformada en plataforma de despegue. Su mirada recayó en la gigantesca figura flotante adosada al puerto. Era descomunal, casi del tamaño de uno 5 portaaviones juntos. Un enorme disco de 1 kilometro de diámetro como escudo iniciaba la nave y continuaba en una larga estructura semejando una megalítica serpiente anaconda que se estiraba y terminaba en gigantescas toberas de los motores de iones donde en su costado estaba impreso la leyenda "PROFUNDO". Su ingreso a la enorme nave fue acompañada de vítores estruendosos muy impropios de gente racional acostumbrada al rigor científico.
¿Pero?, ¡qué más da!, pensó el, no era el momento de fijarse en detalles y pequeñeces humanas.
En un momento de responsabilidad laboral o quizás sólo por curiosidad mundana preguntó a uno de los técnicos de abordajes.
-¡Señor!, ¡usted señor técnico! – preguntó muy, pero muy excitado.
¡Diga Sr. Thomas!, ¡a sus órdenes! – respondió el aludido.
¿Usted sabe si mis compañeros de viaje están a bordo ya?.
La respuesta fue clara y precisa - ¡si señor!, hace dos horas que llegaron y lo esperan para despegar .
¡Bueno!, ¡al fin los conoceré! – pensó, dio las gracias y apuró el paso cerrándose tras de si una pesada compuerta herméticamente. El la sintió como el sello definitivo de su vida a terrestre provocándole temblores involuntarios en su barbilla.
Vio dos figuras sentadas en la gran sala de observación, una de ellas, la femenina se levantó y giró su cabeza mostrando sus bellos ojos pardos seguidos de una inmensa sonrisa.
-¡Hola Sr Thomas, ¡un año como usted predijo!, ¿no es cierto? – dijo la hermosa mujer estirando su mano como saludo.
¡Nooo! ¿Sofía?, ¿usted? -dijo un impresionado Henry Thomas respondiendo el saludo acercándose para verificar su visión, cuando la otra figura, la masculina volteó y lo miró fijamente diciendo - ¡¡Hola Papá!! ……
PABLO ROBERTO TELLO ROSALES
26 -09-2009