Las mujeres de Neruda.

por María Luisa García-Tello

Teresa Vásquez

Albertina Azócar

Delia del Carril

Matilde Urrutia

Tanto se ha dicho e investigado con motivo del centenario del nacimiento de Neruda, que casi cada uno de nosotros, tiene ya su propia imagen del poeta. Sin embargo, creemos que para algunos, siempre será interesante comentar algo más sobre las mujeres que participaron en su vida. Comenzaremos esta breve crónica mencionando a la mujer que le dio la vida, doña Rosa Basoalto de Reyes (la Rosa sumergida, como él la llamaba). No alcanzó a conocerla, pues ella murió al cumplir él tres meses de edad. No la recordaba, pero sí recordaba a Trinidad Candia Marverde, quien contrajo matrimonio con su padre, una vez que éste enviudó.

Como dice Jorge Díaz, en su reciente libro " Neftalí, el niño de la lluvia" , "Trinidad era una sombra leve y protectora. No era la madre de Neftalí, era dos veces la madre de Neftalí, quizás por eso la llamaba: mamadre. Era Trinidad porque crió a tres hijos, Rodolfo, Laura y Pablo. Era Candia, porque amasaba el pan candial de la esperanza, tibio y crujiente cada día. Era Marverde, porque llevaba en el alma el paisaje húmedo y boscoso de un Temuco fronterizo y salvaje". Ella lo crió, lo cuidó y lo protegió como a un verdadero hijo suyo. Su hermana Laura, varios años mayor que él fue hija de la catalana Aurelia Tolrá, con quien José del Carmen había tenido una relación anterior.

El mundo amoroso de Neruda, propiamente tal, comienza cuando recién había cumplido la edad de diez años, en una aventura erótica e infantil, que más tarde evocaría con singular acuciosidad, diciendo:

"Frente a mi casa vivían dos muchachas que de continuo me lanzaban miradas que me ruborizaban. Lo que yo tenía de tímido, lo tenían ellas de precoces y diabólicas. Tenían en sus manos algo que me fascinaba. Me acerqué con cautela y me mostraron un nido de pájaros silvestre que guardaba en su interior unos maravillosos huevecillos color turquesa. Cuando fui a tomarlo, una de ellas se interpuso diciendo que primero debían hurgar en mis ropas. Temblé de terror y me escabullí rápidamente perseguido por las jóvenes ninfas que enarbolaban el incitante tesoro. En la persecución entré en un callejón hacia el local deshabitado de una panadería, propiedad de mi padre. Allí las asaltantes lograron alcanzarme y comenzaron a despojarme de mis pantalones, cuando por el corredor se oyeron los pasos de mi padre. Allí terminó el nido. Los maravillosos huevecillos quedaron rotos en la panadería abandonada, mientras debajo del mostrador, escondidos entre telarañas y restos de pan y harina, asaltantes y asaltado conteníamos la respiración.

Evoca esta anécdota en el poema llamado "El Colegio de Invierno", que dice:

Yo, enlutado,

severo,

ausente

con pantalones cortos,

piernas flacas,

rodillas

y ojos que buscan

súbitos tesoros,

Rosita y Josefina

al otro lado de la calle,

llenas de dientes y ojos

llenas de luz y con voz como pequeñas

guitarras escondidas

que me llaman…

Quisieron desvestirme,

me fugué, tembloroso,

y no podía

correr, mis piernas

no podían

llevarme.

Entonces

las fascinadoras

produjeron

ante mi vista

un milagro:

un minúsculo

nido

de avecilla salvaje

con cinco huevecitos,

con cinco uvas blancas

un pequeño

racimo

de la vida del bosque,

y yo estiré la mano

mientras

trajinaban mi ropa,

me tocaban,

examinaban con sus grandes ojos

su primer hombrecito.

…yo sentí que cambiaba

algo

en mi sangre

y que subía a mi boca,

a mis manos,

una eléctrica

flor,

la

flor

hambrienta

y pura

del deseo.

Guillermina.

Cuando Neruda tenía 14 años, apareció en su casa Guillermina Roheren, invitada por su hermana Laura. Lo emocionó de tal modo el verla que le inspiró su poema "¿Dónde estará la Guillermina?" de Estravagario, el que dice:

Fragmento. "Cuando mi hermana la invitó y yo salí a abrirle la puerta/ entró el sol,/ entraron estrellas,/entraron dos trenzas de trigo/ y dos ojos interminables…"

Teresa Vásquez. Su primer amor.

Siendo ya un joven de 19 años, conoce en Temuco a Teresa Vásquez, cuyo nombre de nacimiento es Teresa León Bettiens y a la que el poeta llama Terusa. Neruda gana los Juegos Florales con su poema "La Canción de la Fiesta" y ella sale elegida reina de la primavera. Fue ella quien le inspirara gran parte de sus "20 poemas de amor y una canción desesperada". Hay quienes dicen que éste es el primer amor importante en la vida de Neruda. De lo que no cabe duda es que a ella dedicó el Poema 20, del cual leeremos sus primeros versos:

Poema veinte.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa. más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

 

En sus momentos de soledad, Neruda visitaba Puerto Saavedra y desde allí

le enviaba apasionadas cartas: (Fragmento) "Tu amor descansa más adentro y más allá de mi mismo. Abandonado a todas las fuerzas de mi corazón, a ti también me abandono y me entrego, oh amor que sostienes mis tumultuosos sueños…"

Sin embargo la correspondencia se corta bruscamente a partir de 1924, debido a que los padres de Teresa se oponen al romance, considerando que el galán pertenece a una familia de origen campesino. Hasta le tienen por apodo "El Jote" debido a sus extrañas vestimentas. El poeta parte entonces a estudiar a Santiago.

Albertina, la musa de los veinte poemas.

Ingresa al Pedagógico donde fue a estudiar Pedagogía en francés. Allí es donde encontró a Albertina Rosa Azócar, también estudiante de Pedagogía en Francés.

Era hermana del poeta Rubén Azócar y más tarde contrajo matrimonio con Ángel Cruchaga Santa María, ambos grandes amigos de Neruda. En su relación juvenil, los estudiantes deambulan por las cafeterías entre la Estación Central y la Avenida Brasil. A veces, al terminar las clases el la acompañaba a la pensión donde vivía con su hermano Rubén, en la calle República. Ella inspiró gran parte de los "20 Poemas de Amor…", siendo el Poema 15 uno de los más conocidos, que en sus dos primeros versos Dice:

"Me gustas cuando callas porque estás como ausente

y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

Parece que los ojos se te hubieran volado

y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma,

emerges de las cosas, llena del alma mía.

Mariposa de sueño, te pareces a mi alma

y te pareces a la palabra melancolía.

 

Cuando ella debió viajar a Concepción el poeta la persiguió con porfiada insistencia epistolar. En sus cartas, que fueron numerosas, la llama con diversos nombres: Arabella, mi mocosa, y con mayor frecuencia Netocha. Ella es mujer silenciosa y rara vez contesta. Mantienen un romance secreto por más de diez años. Más tarde Albertina viajó a Bruselas, donde obtuvo una beca y el poeta vuelve a reiniciar su bombardeo epistolar. Neruda, está entonces en Ceilán y le pide matrimonio insistentemente en sus cartas, pero ella no acepta. Albertina fue, sin duda, uno de sus más grandes amores de juventud. Queda acreditado en las numerosas cartas que se mantienen vigentes hasta 1932, año en que regresa a Chile casado con Ma. Antonieta Haagenar.

Laura Arrué.

Según Inés María Cardone, en su libro "Las mujeres que amó", a muchos lectores les ha llamado la atención el capítulo dedicado a Laura Arrué.  Dice ella: "Primero, porque su nombre jamás estuvo incluido en las listas “oficiales” de enamoradas de Neruda. Y segundo, porque quienes la conocieron solamente la recuerdan por su cautivadora belleza –dicen que se parecía mucho a Greta Garbo– y porque estaba casada con Homero Arce, el secretario de Neruda. Pocos sabían que en su juventud Laura y el poeta habían estado profundamente enamorados, pese a que, como siempre sucedía, la familia de la joven estaba en contra del romance. No veían qué futuro podía tener su hija al lado de un poeta, de “un juglar espantoso”, como lo llamaba la madre de Laura. Hicieron muchos esfuerzos para separarlos sin buenos resultados, porque la pareja siempre encontraba la forma de reunirse y no precisamente para ir al cine o contemplar el atardecer con las manos enlazadas. Pero toda esa pasión no bastó, y el destino hizo su propio trabajo. Neruda fue nombrado cónsul en Oriente y, aprovechando esa distancia, Homero Arce se dedicó a cortejar a Laura. No le bastó con los galanteos. Usó su puesto en la oficina de correos para esconder a Laura las numerosas cartas que el poeta le enviaba desde Birmania y Ceylán. Laura creyó que Neruda la había olvidado y no le escribió. Neruda pensó lo mismo y, angustiado por su soledad, se casó con María Antonieta Hagenaar, una javanesa de origen holandés. Homero logró su objetivo y se casó con Laura poco después. Sin embargo, se convirtió en un fiel colaborador de Neruda y jamás recibió un centavo por su labor. Quién sabe si con su trabajo estaría pagando sus culpas. "
 

 

Jossie Bliss. La pantera Birmana.

Durante los años de residencia en Rangún, Neruda tuvo un idilio dramático y conmovedor con una nativa, y lo cuenta diciendo:

"Me adentré tanto en el alma de esa gente, que me enamoré de una nativa. Se vestía como una inglesa y su nombre de calle era Josie Bliss. pero en la intimidad de su casa, que pronto compartí, se despojaba de tales prendas y de tal nombre para usar su deslumbrante sarong y su recóndito nombre birmano."

El idilio duró unos meses "hasta que la dulce Josie Bliss fue reconcentrándose y apasionándose hasta enfermar de celos… A veces, de noche, me despertaba la luz encendida y creía ver una aparición detrás del mosquitero. Era ella, apenas vestida de blanco, blandiendo su largo cuchillo indígena, afilado como una navaja de afeitar, paseándose horas frente a mi cama sin decidirse a matarme. Con eso, me decía, terminarían sus temores.

Por suerte recibí un mensaje oficial que anunciaba mi traslado a Ceilán. Preparé mi viaje en secreto y un día, dejando mi ropa y mis libros, salí de la casa como de costumbre y entré al barco que me llevaba lejos."

A ella dedica "El tango del Viudo", que en sus primeras líneas dice:

"Oh, Maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia,

y habrás insultado el recuerdo de mi madre

llamándola perra podrida y madre de perros,

ya habrás bebido sola, solitaria, el té del atardecer,

mirando mis viejos zapatos vacíos para siempre…"

 

María Antonieta Hagenaar, un consuelo para su soledad.

Estando aún en oriente, cansado de la soledad y del silencio de Albertina que no contesta sus cartas, se ve empujado a buscar una compañera y la encuentra en María Antonieta Hagenaar. Ella es holandesa y tiene 30 años cuando se conocen. Él tiene 26. Después de cinco meses de romance se casan a fines del año 1930. El matrimonio no es aprobado por la familia Reyes. Ella es demasiado diferente a lo que esperaban para su hijo. Tres años más tarde se trasladan al consulado de Buenos Aires. Maruca está embarazada y la relación no es buena. La holandesa no logra adaptarse al ritmo de vida de su marido. Detesta las reuniones nocturnas y la vida bohemia. La relación empeora cuando Neruda asume como cónsul en Madrid en 1934 y nace su hija Malva Marina. La niña tiene hidrocefalia y se presume que no vivirá mucho. Sin embargo vive nueve años más, fallece en 1943 cuando ya Neruda se ha separado de María Antonieta. De hecho dejó de verla en 1936, año en que estalló la guerra civil en España y en que su relación terminó.

A Malva Marina dedica el más doloroso verso en el poema "Enfermedades en mi casa":

"…estoy cansado de una gota,/estoy herido en solamente un pétalo,/ y por un agujero de alfiler corre un río de sangre sin consuelo,/ y me ahogo en las aguas del rocío que se pudre en la sombra,/y por una sonrisa que no crece, por una boca dulce,/ por unos dedos que el rosal quisiera,/ escribo este poema que es un lamento/ solamente un lamento".

Fragmento sobre la vida y muerte de la hija del poeta.

El regreso de Malva Marina

El centenario de Neruda rescata a su olvidada hija.

por Isabel Lipthay,

desde Alemania. (Fragmento)

"Isa: LA ENCONTRE!!
Ayer entré al cementerio luego de la hora de cierre, recorrí las tumbas y allí estaba, pobre y tapada de maleza, la pobrecita Malva. Te llamo por detalles".

Antonio Reynaldos, amigo chileno en Holanda, me lo comunicó desde allá el 4 de Abril del 2004, al encontrar -después de meses de largas pesquisas en archivos y entrevistas- la tumba de Malva Marina, la dolorosamente olvidada hija de Pablo Neruda.

Después de 61 años de su muerte y desaparición, Antonio trae a Malva Marina a la luz pública, enviando fotos a mi pequeña pantalla: una lápida vieja y descuidada por los años y el abandono, letras casi ilegibles, malezas trepándose por doquier.

Una semana después, emocionada, me embarco en 4 trenes desde mi ciudad alemana hasta Gouda, ciudad holandesa famosa por sus quesos. Me pregunto qué es lo que busco, aparte de la cercanía de esa pequeña abandonada por Neruda a punto de estallar la Guerra Civil en España, dejada por su madre con una familia de tres hijos en Gouda, muerta a los 8 años de hidrocefalia en medio de la Segunda Guerra Mundial.

Quizás busco la proximidad de una de las historias más tristes de este mundo.

Aún este mundo no lo sabe. No sabe que Malva Marina yace allí. Es una visita secreta. Como si ella misma fuese a hablar, fuese a contarnos la triste historia que aún no conocemos

 Pienso en María Antonieta Hagenaar, la holandesa de Java que fuera la primera esposa de Neruda. Aquella de los solitarios y desterrados tiempos del poeta de "Residencia en la tierra". La que fue suplantada por Delia del Carril en el corazón de Neruda en los albores de la guerra civil española.

María Antonieta, trágica figura -Maruca para Neruda- parte con Malva Marina en los brazos, la pequeña nacida en 1934 en Madrid, ya de 2 años y con hidrocefalia. Maruca huyendo del abandono nerudiano, huyendo de la Guerra Civil, con aquella niña enferma en los brazos, regresando a Holanda probablemente el mismo 1936.

 Por la ventanilla, faisanes y sus faisanitos, corderos nuevos, cisnes empollando entre los canales, derroche de brotes verdes y flores, un sol radiante.
Entre tanta vida, voy al encuentro de la pequeña enferma, desamada, abandonada, muerta a los 8 años en medio de la Gran Guerra.

Mientras Malva Marina se aleja con su madre de la sangrienta España, de su padre Neruda, la cabeza llena de agua y su soledad de niña minusválida en medio de un continente de fuego, Neruda calla su existencia para siempre. Hay apenas atisbos de una niña en su segunda "Residencia en la Tierra": "Melancolía en las familias", "Maternindad", y sobre todo, "Enfermedades en mi casa":

"sube sangre de niña hacia las hojas manchadas por la luna/ y hay un planeta
de terribles dientes/ envenenando el agua en que caen los niños,/ cuando es
de noche, y no hay sino la muerte,/ solamente la muerte y nada más que
llanto".

Y más adelante, en "Oda con un lamento" escribirá el poeta:

"Oh niña entre las rosas, oh presión de palomas,/ oh presidio de peces y
rosales,/ tu alma es una botella llena de sal sedienta/ y una campana llena
de uvas es tu piel". (...) "...hay el agua que cae en mi cabeza,/ mientras
crece mi pelo,/ un agua como el tiempo,/un agua negra/ desencadenada..."

Federico García Lorca, en cambio, sí escribió para ella los "Versos en el nacimiento de Malva Marina Neruda", publicados recién en 1984:

(...) "El Elefante blanco está pensando/ si te dará una espada o una rosa;/
Java, llamas de acero y mano verde,/ el mar de Chile, valses y coronas.

Niñita de Madrid, Malva Marina,/ no quiero darte flor ni caracola;/ ramo de
sal y amor, celeste lumbre/ pongo pensando en tí sobre tu

boca".

También Luis Enrique Délano la recuerda en el libro "Neruda" de Volodia Teitelboim:

"La recuerdo como una niña pálida, de cabellos y ojos oscuros, como los de
Neruda(...). No hablaba, solamente miraba con sus ojos grandes y dulces,
como asustados. y cantaba!"

Sólo sabemos de una carta del poeta a su padre donde la menciona, publicada en "Neruda" de Teitelboim:

"Parece que la niña nació antes de tiempo, y ha costado mucho que viva... La
niña es muy chiquita, nació pesando sólo dos kilos cuatrocientos gramos,
pero es muy linda, como una muñequita (...). Por supuesto que la lucha no ha terminado aún, pero creo que se ha ganado ya la mejor parte, y que ahora adelantará en peso y se pondrá gordita pronto".

Malva Marina se aleja de su padre para siempre.

Neruda, en medio del fuego que sangra al pueblo español, viviendo las muertes estremecedoras de García Lorca y Miguel Hernández (de este último se conoce una carta sobre Malva Marina), y otros, organiza congresos antifascistas, escribe "España en el corazón". Regresa a Chile con La Hormiguita, la pintora Delia del Carril. Su padre muere en el sur. Su Mamadre, poco después. Al sacar el ataúd del padre para unirlo a la Mamadre, siento acercarse a Malva Marina en las palabras de su padre:

"La humedad de la zona había partido el ataúd y, al bajarlo de su sitio, yo
sin creer lo que veía, vimos bajar de él cantidades de agua, cantidades como
interminables de agua (...). Ahora bien, esta agua terrible, esta agua
salida de un imposible, insondable, extraordinario escondite (...) me
advertía otra vez con su misterioso derrame mi conexión interminable con una
determinada vida, región y muerte".

Malva Marina, el agua de su cabeza. El agua del cuerpo de su padre. Y las vírgenes en los cenotes, en México.

Porque después de que Neruda organizara la huida de miles de españoles con el barco "Winipeg" de Francia a Chile, parte a México. Malva Marina cumple 5 años en Gouda, en medio de la guerra, lejos de padre y madre, con su familia adoptiva compuesta por Hendrik Julsing y Gerdina Sierks, y sus hijos Heika, Geesje y Frederik. Si alguno de ellos vive aún, se ignora.

Neruda descubre la magia de México en 1940, mientras los nazis invaden Holanda. El visita los cenotes mayas en Yucatán donde se sacrificaban a las vírgenes con cadenas de oro. También allí pareciera estar Malva Marina presente:

"...pero yo, al entrar en esas soledades, no busqué el oro sino el grito de
las doncellas ahogadas. Me parecía oír en los extraños graznidos de los
pájaros la ronca agonía de las vírgenes; y en el veloz vuelo con que
cruzaban la tenebrosa magnitud del agua inmemorial, adivinaba las manos
amarillas de las jóvenes muertas".

¿Quizás buscaba Neruda a Malva Marina, doncella ahogada en el agua inmemorial de su cabeza ?

En 1942, Malva Marina vegetaba en Gouda. El 2 de marzo de 1943 terminó la breve vida de Malva Marina. No sabemos cómo. Su padre se enteró de la noticia en México. Ni una palabra dijo en público sobre ella. Tampoco la menciona en sus memorias ni existe algún verso dedicado a María Antonieta.

Todos llevamos zonas dolorosas y oscuras en nuestro interior.

Esta es, sin duda, la zona más oscura de Neruda.

Antonio me espera en la estación de Gouda. El mercado con sus famosos quesos, un sol inauditamente luminoso para estos parajes, un mar de gente, invaden las viejas callejuelas de la ciudad. El camino al viejo cementerio es aventurero. Hay que cruzar puentes, molinos de viento, un canal donde empollan aves al lado de los transeúntes, barcos donde vive gente, una fábrica monumental llena de tubos metálicos.

Antonio está aliviado: María Antonieta Hagenaar había pagado antes de su muerte -al parecer en 1965, en La Haya, después de un corto regreso a Chile bajo González Videla- los derechos de la tumba de la niña hasta el 2003.
Pensando que ya no existía, descubrió Antonio que hace poco, aquel cementerio antiguo fue declarado Monumento Nacional, y las tumbas quedarán allí. Me pregunto si será una coincidencia, o Malva Marina esperaba ser descubierta este preciso año en que su padre cumpliría 100 años, y ella, 61.

La entrada al viejo cementerio. Al fondo, los altos tubos metálicos de aquella fábrica. El tiempo se ha detenido aquí. Un verdor antiguo, tumbas carcomidas por las hierbas. El señor Spliep, cuidador del cementerio, nos acompaña a la tumba de Malva Marina, a la izquierda de la entrada. Sólo las lápidas asoman entre la maleza alta. Sí. La tumba de Malva Marina es bella. Tan gris y carcomida como las otras, pero en las cuatro esquinas, con lugar para poner las plantas con flores lilas que le trajimos. Los bordes de su tumba tienen hermosos azulejos blancos. En la lápida puede leerse, traducido del holandés:

"Aqui descansa nuestra querida MALVA MARINA REJES nacida en Madrid 18 agosto 1934 fallecida en Gouda 2 marzo 1943".

Siento que la niña -como una suerte de Bella Durmiente- nos esperaba. Esperó 100 años para volver a despertar. Los 100 años de su padre.

Münster, Alemania, 13 de mayo de 2004.

Nota: Según elDr. Francisco Velasco, amigo y vecino de Neruda en "La Sebastiana"( Neruda vivía en los altos y Velasco en el piso bajo), el poeta siempre se preocupó de enviar recursos económicos a la familia encargada de cuidar a Malva Marina.

 

Delia, la artista, la intelectual.

En los terribles días de la Guerra Civil española, Neruda conoce a Delia del Carril. Dicen que se conocieron en casa de amigos. Tal vez en el hogar del Consejero de la Embajada de Chile, Carlos Morla Lynch. En ese momento es para él la compañera ideal. Es militante del partido comunista, hace de secretaria, es quien lo contacta con la intelectualidad europea. La amiga de Dalí, de Picasso, de García Lorca, de Rafael Alberti, de Miguel Hernández. Tiene categoría intelectual, roce social y prestigio. Además es una mujer encantadora, querida por todos sus amigos. Fue llamada por ellos "La Hormiga" por su eterno afán de ayudar y andar de un lado a otro durante la guerra. (Era en extremo distraída. Relató José Miguel Varas en una charla ofrecida en la Sebastiana que, al acompañar a Neruda en uno de sus viajes a Roma, se bajó del tren en una de las paradas del camino. Sin embargo, al partir se subió a un tren en sentido contrario al que iba. Neruda al no encontrarla exclamaba: "¡Ho perduto la formica!".)

En aquella época no tuvo ninguna importancia el hecho de que ella tuviera 20 años más, pero con el tiempo aquel llegó a ser un problema difícil de superar.

Delia provenía de una acaudalada y aristocrática familia argentina. Creció entre la sociedad cerrada de Buenos Aires y la abierta de París. A fines del siglo XIX, cuando aún era una niña, viajó en barco a Europa con su familia. Viajaron los padres, los diez hijos, doncellas, institutrices, además de vacas y gallinas para alimentar a los niños. Más tarde regresó a París, ya adulta y se dedicó a la pintura. Conoció a Adán Diehl y contrajeron matrimonio. Sin embargo, este matrimonio no duró mucho. Adán era celoso y ella una mujer independiente. Se integró entonces a la Alianza de Intelectuales españoles donde funcionaba el Partido Comunista y donde estaban sus amigos.

La muerte de García Lorca y Miguel Hernández, conmueve a tal punto al poeta que decide entrar a la lucha política. De esa época es su libro "España en el corazón". Delia es su pareja en este compromiso social. En 1939, el gobierno chileno le encarga organizar el viaje del Winnipeg para traer a miles de españoles republicanos que huían de la guerra, hasta Chile. Ella lo acompaña en esta misión.

Se casan en México en 1943, aunque el matrimonio no es válido en Chile. El poeta tiene 39 años. Delia está por cumplir 60.

En su libro "Memorial de Isla Negra" dice en uno de los pocos poemas en que la nombra:

"Delia es la luz de la ventana abierta/ a la verdad//, al árbol de miel,/ y pasó el tiempo sin que yo supiera/ si quedó de los años malheridos/ sólo su resplandor de inteligencia/ la suavidad de la que acompañó/ la dura habitación de mis dolores…"

Casi 20 años compartió su vida con Delia del Carril, hasta que en 1946, una sombra comenzó a acompañarla, sin que ella lo supiera. Fue la sombra de Matilde Urrutia.

Matilde Urrutia, la vida renovada.

El parque Forestal de Santiago es el lugar donde se ven por primera vez con Matilde, en 1946, aunque él no puede recordarlo. Tres años más tarde, en México, Matilde vuelve a aparecer. Neruda sufre de tromboflebitis y ella entra a cuidarlo con la anuencia de Delia.

Matilde le da sus remedios, le prepara las comidas, lo cuida como a un niño.

El poeta enloquece con esta cantante pelirroja, plena de vitalidad y alegría de

vivir. A ella le gustaba cantar, reír, viajar. Era una mujer independiente que gozaba de la libertad y de la vida. A ella dedica su libro anónimo Los versos del capitán en que figura como Rosario de la Cerda. En esos momentos estaba casado con Delia, y el poeta no quería herirla revelando su nuevo amor.

En una entrevista realizada en 1982 dice Matilde:

"-Pablo nunca pensó en separarse de Delia. Éramos así una pareja absolutamente feliz, y para nosotros no tenía ninguna importancia el matrimonio. Yo era demasiado dichosa siendo la amante de Pablo. Ni quería casarme. Ese tiempo fue el más hermoso. Eso de esperarse todo el día… Y los sustos que pasábamos…era emocionante todo eso."

Neruda no quiere separarse de la Hormiga pero tampoco desea abandonar a Matilde. Convive con ambas hasta 1955. Viaja con las dos por Europa durante la época de González Videla, pero Delia no lo sabe. Finalmente el poeta envía a esta última a Santiago para que organice su regreso a Chile y así logra quedarse solo con Matilde.

Por fin, verdaderamente solos, se van a la isla de Capri donde se desenvuelve su romance como en una novela. En Agosto de 1952 regresan a Chile. Neruda sigue conviviendo con ambas secretamente. Hasta que en 1955 las cosas cambian. Delia encuentra una carta de Matilde y confirma sus sospechas de infidelidad. Decide tomar sus cosas y parte a París. Se separa definitivamente de Pablo, a pesar de su ofrecimiento de convivir como amigos. Para ella es una situación humillante que no puede tolerar.

Una vez que fallece María Antonieta Hagenaar, aún su legítima esposa, en 1966, Matilde se casa con Neruda.

Él la convierte en la reina de su vida. Dice una amiga: "Ella se entiende perfectamente en inglés o francés con sus invitados o amigos de todo el mundo. Cocina maravillosamente, es capaz de atender a decenas de visitas que llegan de sorpresa, luce primorosa en las comidas, cuida al poeta de los intrusos y los majaderos. Es esposa, amante, hermana amiga y madre: todo a la vez, porque así lo necesitaba Pablo".

Intentan formar una familia. Tres veces logró embarazarse para darle un hijo al poeta. Sin embargo, las tres veces aquellos embarazos no llegan a término. Ante el peligro al que expone su vida, Neruda no quiere intentarlo más: "Si yo la perdiera a usted no querría a ese hijo", le dice.

La mujer que lo acompañó hasta los últimos instantes de su vida en 1973, recuerda aquellos momentos finales, diciendo entre otras cosas:

"Pasó del sueño a la muerte. La lucidez la tuvo el día anterior y luego entró en coma y ya no despertó más. Aquellos fueron momentos dramáticos. En el living de la Chascona lo velamos. Pero habían saqueado la casa con la anuencia de la autoridad y todo estaba inundado o destrozado. Creí que no iba a poder seguir viviendo, sin embargo comprobé más tarde que me fueron acompañando los recuerdos. Ahora mi gran aspiración es llevarlo a Isla Negra, porque lo único que él quería era quedar mirando el mar".

Su gran aspiración se cumplió. Actualmente yacen ambos sepultados en Isla Negra, el lugar donde él vivió, soñó y escribió. El poeta yace junto a su última musa, la inspiradora de algunos de sus más bellos poemas, Matilde, a quién dedicó el poema "La Reina", con el que daremos fin a nuestra breve crónica y dice:

La Reina.

Yo te he nombrado reina.

Hay más altas que tú, más altas.

Hay más puras que tú, más puras.

Hay más bellas que tú. Hay más bellas.

Pero tú eres la reina.

Cuando vas por las calles

nadie te reconoce.

Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira

la alfombra de oro rojo

que pisas cuando pasas.

Y cuando asomas,

suenan todos los ríos

en mi cuerpo, sacuden

el cielo las campanas

y un himno llena el mundo.

Sólo tú y yo,

sólo tú y yo, amor mío,

lo escuchamos.

 

Alicia Urrutia.

A pesar de amar a Matilde, tal vez, más que a ninguna otra, su  pasión por la sobrina Alicia, fue irresistible.

Lo narra Inés María Cardone, en su libro "Las mujeres que amó". Dice (Fragmento):

Alicia era sobrina de Matilde y fue acogida por ella a fines de los años 60. Recientemente Alicia había sido madre de una niña, Rosario, y el padre no estaba a la vista. El matrimonio Neruda-Urrutia decidió llevarlas a vivir con ellos.

Dicen que Alicia no era más que una empleada para Matilde y que la trataba con muy poca amabilidad. Neruda se compadeció de ella y de la compasión pasó al amor en poco tiempo. Un día Matilde salió de compras, pero ya sospechaba del romance y volvió mucho antes de lo esperado. Los encontró juntos y explotó de furia. Sacó a Alicia y Rosario  de la casa, puso sus cosas en un camión y las mandó a casa de su hermano.

A Neruda le dijo que lo abandonaría si no se iban lo antes posible del país. Esa fue la razón por la que Neruda pidió una embajada y le dieron la de París.  El poeta murió solo tres años más tarde.

Final.

Antes de dar fin a esta pequeña crónica, no dejaremos de nombrar a algunas de sus amigas personales, entre las que se cuentan Lavinia Andrade, Lola Falcón, Aída Figueroa de Insunza, Victoria Pueyrredón, y especialmente las poetas porteñas Sara Vial y Patricia Tejeda, actual miembro de la Academia Chilena de la Lengua, con quienes el poeta compartió el Club de la Bota. Sara Vial lo recuerda en su nueva edición de "Neruda en Valparaíso", libro de crónicas sobre la vida del poeta en la ciudad puerto, con reciente material escrito y fotografías inéditas.

*

Nos despedimos junto a todos aquellos que admiramos al poeta y su obra. Nos sentimos interpretados por su universalidad y su amor al ser humano. Como dijimos al comienzo, nos parece un verdadero rey Midas, con la particularidad de convertir, no en oro sino, en poesía todo lo que tocaba.

Demos gracias a las mujeres que amó, pues por ellas nos dejó un indeleble legado: sus poemas de amor.

 

Bibliografía.

1.     “Neftalí, el niño de la lluvia”, por Jorge Díaz.

2.     “Mi amigo Pablo”, Vida y obra de Pablo Neruda, por Aída Figueroa de Insunza.

3.     “Mi vida junto a Pablo Neruda”, por Matilde Urrutia.

4.     “Confieso que he vivido”, por Pablo Neruda.

5.     “Todo debe ser demasiado” “La Hormiga”, por Fernando Sáez.

6.     Conferencia sobre Neruda, por José Miguel Varas, ofrecida en “La Sebastiana” durante el mes de Abril de 2004.

7.     “Redescubrimiento de Neruda”. Revista “La Bicicleta”, testimonios, recuerdos, anécdotas.  Diario “La Tercera”, Agosto de 1983.

8.     Revistas “Buen Domingo” – Julio, Agosto y Septiembre de 1982. Diario “La Tercera”.

9.     Biblioteca de Autor. El poeta y sus amores. Diario “La Tercera”, Mayo 2004.

10. “Veinte Poemas de Amor una Canción Desesperada”. Biblioteca de Autor.

11. Revista “El Sábado”. Los Reyes sin Corona”. Abril de 2004.

12.  “Cien Sonetos de Amor” Biblioteca de Autor. Diario “La Tercera”.Abril 2004.

13.  “Las mujeres que amó” por Inés María Cardone. Diario Virtual “El Cultural” de Prensa Europea del Siglo XXI.

14.  Biografía de Pablo Neruda. Por Margarita Aguirre.

     15.   Malva Marina. Hija de Neruda.   Carta de Antonio Reynaldos, chileno, desde Holanda  a Isabel Lipthay

             en Alemania. www.escritores.cl

 

         

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las mujeres de Neruda.

Crónica

por María Luisa García-Tello.

Con motivo del centenario del nacimiento de Neruda, tanto se ha dicho y se ha investigado, que casi cada uno de nosotros, tiene ya su propia imagen del poeta. Sin embargo, creemos que para algunos, siempre será interesante comentar algo más sobre las mujeres que participaron en su vida. Comenzaremos este breve comentario mencionando a la mujer que le dio la vida, doña Rosa Basoalto de Reyes (la Rosa sumergida, como él la llamaba). No alcanzó a conocerla, ya que ella murió al cumplir él tres meses de edad. No la recordaba, pero sí recordaba a Trinidad Candia Marverde, quien contrajo matrimonio con su padre, una vez que éste enviudó.

Como dice Jorge Díaz, en su reciente libro " Neftalí, el niño de la lluvia" , "Trinidad era una sombra leve y protectora. No era la madre de Neftalí, era dos veces la madre de Neftalí, quizás por eso la llamaba: mamadre. Era Trinidad porque crió a tres hijos, Rodolfo, Laura y Pablo. Era Candia, porque amasaba el pan candial de la esperanza, tibio y crujiente cada día. Era Marverde, porque llevaba en el alma el paisaje húmedo y boscoso de un Temuco fronterizo y salvaje". Ella lo crió, lo cuidó y lo protegió como a un verdadero hijo suyo. Su hermana Laura, varios años mayor que él fue hija de la catalana Aurelia Tolrá, con quien José del Carmen había tenido una relación anterior.

El mundo amoroso de Neruda, propiamente tal, comienza cuando recién había cumplido la edad de diez años, en una aventura erótica e infantil, que más tarde evocaría con singular acuciosidad, diciendo:

"Frente a mi casa vivían dos muchachas que de continuo me lanzaban miradas que me ruborizaban. Lo que yo tenía de tímido, lo tenían ellas de precoces y diabólicas. Tenían en sus manos algo que me fascinaba. Me acerqué con cautela y me mostraron un nido de pájaros silvestre que guardaba en su interior unos maravillosos huevecillos color turquesa. Cuando fui a tomarlo, una de ellas se interpuso diciendo que primero debían hurgar en mis ropas. Temblé de terror y me escabullí rápidamente perseguido por las jóvenes ninfas que enarbolaban el incitante tesoro. En la persecución entré en un callejón hacia el local deshabitado de una panadería, propiedad de mi padre. Allí las asaltantes lograron alcanzarme y comenzaron a despojarme de mis pantalones, cuando por el corredor se oyeron los pasos de mi padre. Allí terminó el nido. Los maravillosos huevecillos quedaron rotos en la panadería abandonada, mientras debajo del mostrador, escondidos entre telarañas y restos de pan y harina, asaltantes y asaltado conteníamos la respiración.

Evoca esta anécdota en el poema llamado "El Colegio de Invierno", que dice:

Yo, enlutado,

severo,

ausente

con pantalones cortos,

piernas flacas,

rodillas

y ojos que buscan

súbitos tesoros,

Rosita y Josefina

al otro lado de la calle,

llenas de dientes y ojos

llenas de luz y con voz como pequeñas

guitarras escondidas

que me llaman…

Quisieron desvestirme,

me fugué, tembloroso,

y no podía

correr, mis piernas

no podían

llevarme.

Entonces

las fascinadoras

produjeron

ante mi vista

un milagro:

un minúsculo

nido

de avecilla salvaje

con cinco huevecitos,

con cinco uvas blancas

un pequeño

racimo

de la vida del bosque,

y yo estiré la mano

mientras

trajinaban mi ropa,

me tocaban,

examinaban con sus grandes ojos

su primer hombrecito.

…yo sentí que cambiaba

algo

en mi sangre

y que subía a mi boca,

a mis manos,

una eléctrica

flor,

la

flor

hambrienta

y pura

del deseo.

Guillermina.

Cuando Neruda tenía 14 años, apareció en su casa Guillermina Roheren, invitada por su hermana Laura. Lo emocionó de tal modo el verla que le inspiró su poema "¿Dónde estará la Guillermina?" de Estravagario, el que dice:

Fragmento. "Cuando mi hermana la invitó y yo salí a abrirle la puerta/ entró el sol,/ entraron estrellas,/entraron dos trenzas de trigo/ y dos ojos interminables…"

Teresa Vásquez. Su primer amor.

Siendo ya un joven de 19 años, conoce en Temuco a Teresa Vásquez, cuyo nombre de nacimiento es Teresa León Bettiens y a la que el poeta llama Terusa. Neruda gana los Juegos Florales con su poema "La Canción de la Fiesta" y ella sale elegida reina de la primavera. Fue ella quien le inspirara gran parte de sus "20 poemas de amor y una canción desesperada". Hay quienes dicen que éste es el primer amor importante en la vida de Neruda. De lo que no cabe duda es que a ella dedicó el Poema 20, del cual leeremos sus primeros versos:

Poema veinte.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa. más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

 

En sus momentos de soledad, Neruda visitaba Puerto Saavedra y desde allí

le enviaba apasionadas cartas: (Fragmento) "Tu amor descansa más adentro y más allá de mi mismo. Abandonado a todas las fuerzas de mi corazón, a ti también me abandono y me entrego, oh amor que sostienes mis tumultuosos sueños…"

Sin embargo la correspondencia se corta bruscamente a partir de 1924, debido a que los padres de Teresa se oponen al romance, considerando que el galán pertenece a una familia de origen campesino. Hasta le tienen por apodo "El Jote" debido a sus extrañas vestimentas. El poeta parte entonces a estudiar a Santiago.

Albertina, la musa de los veinte poemas.

Ingresa al Pedagógico donde se supone va a estudiar Pedagogía en francés. Allí es donde encontró a Albertina Rosa Azócar, también estudiante de Pedagogía en Francés.

Era hermana del poeta Rubén Azócar y más tarde contrajo matrimonio con Ángel Cruchaga Santa María, ambos grandes amigos de Neruda. En su relación juvenil, los estudiantes deambulan por las cafeterías entre la Estación Central y la Avenida Brasil. A veces, al terminar las clases el la acompañaba a la pensión donde vivía con su hermano Rubén, en la calle República. Ella inspiró gran parte de los "20 Poemas de Amor…", siendo el Poema 15 uno de los más conocidos, que en sus dos primeros versos Dice:

"Me gustas cuando callas porque estás como ausente

y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

Parece que los ojos se te hubieran volado

y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas estás llena de mi alma,

emerges de las cosas, llena del alma mía.

Mariposa de sueño, te pareces a mi alma

y te pareces a la palabra melancolía.

 

Cuando ella debió viajar a Concepción el poeta la persiguió con porfiada insistencia epistolar. En sus cartas, que fueron numerosas, la llama con diversos nombres: Arabella, mi mocosa, y con mayor frecuencia Netocha. Ella es mujer silenciosa y rara vez contesta. Mantienen un romance secreto por más de diez años. Más tarde Albertina viajó a Bruselas, donde obtuvo una beca y el poeta vuelve a reiniciar su bombardeo epistolar. Neruda, está entonces en Ceilán y le pide matrimonio insistentemente en sus cartas, pero ella no acepta. Albertina fue, sin duda, uno de sus más grandes amores de juventud. Queda acreditado en las numerosas cartas que se mantienen vigentes hasta 1932, año en que regresa a Chile casado con Ma. Antonieta Haagenar.

 

Jossie Bliss. La pantera Birmana.

Durante los años de residencia en Rangún, Neruda tuvo un idilio dramático y conmovedor con una nativa, y lo cuenta diciendo:

"Me adentré tanto en el alma de esa gente, que me enamoré de una nativa. Se vestía como una inglesa y su nombre de calle era Josie Bliss. pero en la intimidad de su casa, que pronto compartí, se despojaba de tales prendas y de tal nombre para usar su deslumbrante sarong y su recóndito nombre birmano."

El idilio duró unos meses "hasta que la dulce Josie Bliss fue reconcentrándose y apasionándose hasta enfermar de celos… A veces, de noche, me despertaba la luz encendida y creía ver una aparición detrás del mosquitero. Era ella, apenas vestida de blanco, blandiendo su largo cuchillo indígena, afilado como una navaja de afeitar, paseándose horas frente a mi cama sin decidirse a matarme. Con eso, me decía, terminarían sus temores.

Por suerte recibí un mensaje oficial que anunciaba mi traslado a Ceilán. Preparé mi viaje en secreto y un día, dejando mi ropa y mis libros, salí de la casa como de costumbre y entré al barco que me llevaba lejos."

A ella dedica "El tango del Viudo", que en sus primeras líneas dice:

"Oh, Maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia,

y habrás insultado el recuerdo de mi madre

llamándola perra podrida y madre de perros,

ya habrás bebido sola, solitaria, el té del atardecer,

mirando mis viejos zapatos vacíos para siempre…"

 

María Antonieta Hagenaar, un consuelo para su soledad.

Estando aún en oriente, cansado de la soledad y del silencio de Albertina que no contesta sus cartas, se ve empujado a buscar una compañera y la encuentra en María Antonieta Hagenaar. Ella es holandesa y tiene 30 años cuando se conocen. Él tiene 26. Después de cinco meses de romance se casan a fines del año 1930. El matrimonio no es aprobado por la familia Reyes. Ella es demasiado diferente a lo que esperaban para su hijo. Tres años más tarde se trasladan al consulado de Buenos Aires. Maruca está embarazada y la relación no es buena. La holandesa no logra adaptarse al ritmo de vida de su marido. Detesta las reuniones nocturnas y la vida bohemia. La relación empeora cuando Neruda asume como cónsul en Madrid en 1934 y nace su hija Malva Marina. La niña tiene hidrocefalia y se presume que no vivirá mucho. Sin embargo vive nueve años más, fallece en 1943 cuando ya Neruda se ha separado de María Antonieta. De hecho dejó de verla en 1936, año en que estalló la guerra civil en España y en que su relación terminó.

A Malva Marina dedica el más doloroso verso en el poema "Enfermedades en mi casa":

"…estoy cansado de una gota,/estoy herido en solamente un pétalo,/ y por un agujero de alfiler corre un río de sangre sin consuelo,/ y me ahogo en las aguas del rocío que se pudre en la sombra,/y por una sonrisa que no crece, por una boca dulce,/ por unos dedos que el rosal quisiera,/ escribo este poema que es un lamento/ solamente un lamento".

Delia, la artista, la intelectual.

En los terribles días de la Guerra Civil española, Neruda conoce a Delia del Carril. Dicen que se conocieron en casa de amigos. Tal vez en el hogar del Consejero de la Embajada de Chile, Carlos Morla Lynch. En ese momento es para él la compañera ideal. Es militante del partido comunista, hace de secretaria, es quien lo contacta con la intelectualidad europea. La amiga de Dalí, de Picasso, de García Lorca, de Rafael Alberti, de Miguel Hernández. Tiene categoría intelectual, roce social y prestigio. Además es una mujer encantadora, querida por todos sus amigos. Fue llamada por ellos "La Hormiga" por su eterno afán de ayudar y andar de un lado a otro durante la guerra. (Era en extremo distraída. Relató José Miguel Varas en una charla ofrecida en la Sebastiana que, al acompañar a Neruda en una de sus viajes a Roma, se