Poemas de Lola Le-Bert.

A la mujer Chilena
Mujeres lindas las de esta tierra
cuando las miro siento ternura,
siento lo bello, amor y vida que hay en ellas.
Con su presencia olvido el llanto,
olvido penas, noto en el viento,
noto en la brisa, en noches de luna,
su suave encanto
Mujer amor, como te busca mi corazón.
Con sus alegres risas floridas
son como alondras, avecitas
finas y hermosas, dando ternura
en horas tristes de nuestra vida.
Con sus palabras nos dan aliento
con su cariño la vida es bella,
Son compañeras en horas tristes,
si no están ellas, angustia existe
Mujer amor, como te busca mi corazón.
Vienen alegres, nos traen vida
murmullo suave, dulce alegría
todos buscamos, todos queremos
que nos alegre su compañía.
Canto el amor que solo ellas
nos pueden dar,
hay que tomarlas cual tiernas rosas,
que en este mundo nos deleitamos,
viéndolas todas, cual mas hermosas.
Mujer amor, como te busca mi corazón.
Viento enamorado
Viento tu la besas
al amanecer,
juegas con su pelo
al atardecer.
La cubres de aromas
traídos de lejos,
juegas con sus manos
la amas en silencio.
De cumbres nevadas
le traes frescura,
pétalos de rosas
de lejanas llanuras.
Con tu risa alegre
las penas le quitas,
con olitas blancas
le haces caricias.
Al caer la tarde
y la luna asoma,
la envuelves en manto
de azahares y rosas.
Y en esa cuna
la acaricias toda,
y la luna te mira
con envidia loca.
Viento tu la besas,
brisa tu la tocas,
viento, sol y brisa,
le besan su boca.
Luna
Está contenta la luna
se está mirando en el lago,
esperando al lucero
que la ha llenado de halagos.
Pasean los dos juntitos
por el bosque perfumado,
le habla de amor el lucero
ella feliz a su lado.
La noche se ha dado cuenta
y los cubre con su manto,
él rodea su cintura
la abraza toda, con dulce encanto.
Lunita cuánto te quiere
se te ve en tu carita,
el lucero de la noche
besa a su luna, luna llenita.
Se pasean junto al lago
cantando a las estrellitas,
con luna, luna bonita.
que están un poco celosas.
Al atardecer la luna
se cubre entera en su manto,
en ese manto plateado
que le da un cierto encanto.
Tiene un encanto la luna
que bien lo sabe el lucero,
quedó prendado de ella
en una tarde de Enero
La enamoró con la aurora,
la cautivó al atardecer,
y en la noche el lucero
le declaró su querer.
Se van los dos de la mano
juntito al cielo y el mar,
se van hablando de amor
lejos, en la inmensidad.