El espejo.

Pili García-Tello
Miré el espejo
y ya no vi
mi rostro joven,
mi piel de seda,
mi cabello negro.
Tampoco aparecieron
mis sufrimientos.
Vi una mujer
de cabello blanco,
sonrisa leve
y mirar sereno.
Surcaban su rostro
las líneas del tiempo.
No pregunté al espejo:
¿Quién es la más bella?
Pregunté:
¿Quién es la más feliz?
Me señaló con su dedo,
casi tocándome,
y contestó:
Eres tú.